retratos de familia
En el año 2009 sentí la necesidad de detener el tiempo. De mirar más allá del rostro y captar lo invisible, la esencia.
Con mi experiencia, inquietud por mostrar la psicología de las personas, mi atracción por las artes, la estética, la puesta en escena... realicé sesiones fotográficas en las que quedaban reflejados los verdaderos rasgos de la personalidad de los personajes que fotografiaba.
Buscando que las imágenes tuvieran algún matiz teatral y los acabados una sugerencia pictórica.
UN MOMENTO EN LA VIDA DE ALGUIEN
En las sesiones fotográficas creaba un clima de juego para poder captar una serie de instantáneas que reflejaran lo que buscaba.
Lancé este nuevo proyecto realizando una exposición con una serie de retratos muy personal dedicada a mis dos hijas Micaela y Manuela.
Donde cada obra resaltaba un aspecto esencial de su carácter.
Presentada por primera vez en la tienda Scooter en Madrid, esta obra marcó el inicio de un lenguaje propio que continuaría desarrollando en Estados Unidos, donde encontré una mayor apertura.
Estas series de retratos de familia estaban inspirados en los retratos de corte clásicos, con especial referencia a Velázquez.
Hay gestos que son herencia, miradas que contienen generaciones, raíces, recuerdos, linajes, solemnidad del pasado... pero llevados al presente.
Propuse una reinterpretación contemporánea, con personas reales y con toda la complejidad que encierra cada individuo.
Las obras representaban la intención, la estética, la profundidad emocional y la reivindicación artística.
Las obras surgían de un proceso previo de observación y análisis de la personalidad de los retratados.
Cada fotografía encerraba símbolos íntimos: gestos, objetos, miradas o actitudes que revelaban, de forma sutil, rasgos profundos de quienes aparecían en ella.
La imagen fotográfica era protagonista, y se veía envuelta por texturas y pintura en un segundo plano, creando una obra en dos niveles: uno documental y otro expresivo.
Esta interacción entre medios es también una declaración de principios, una reivindicación de la fotografía como forma legítima y poderosa de arte.
La obra iba más allá de la fotografía pura, incorporaba pintura y texturas en el soporte final, generando un diálogo entre disciplinas.
Sin embargo, la fotografía seguía siendo la protagonista.
Este proyecto fue el inicio de una búsqueda constante, unir técnica, emoción, rigor y alma.
Una búsqueda que sigue marcando mi forma de mirar el mundo.
“Preciosos y preciados momentos, los más importantes instantes vividos, personalidades que se muestran tan diferentes que dan tanta alegría y dejan poso, derroche de vitalidad y valiosa sensibilidad.”
Mis hijas, mi inspiración